{"id":33257,"date":"2014-11-29T17:06:02","date_gmt":"2014-11-29T23:06:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.periodismous.com\/index\/?p=33257"},"modified":"2014-11-29T17:06:02","modified_gmt":"2014-11-29T23:06:02","slug":"la-torta-de-jamon-o-el-objetivo-historico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.agenciare.site\/index\/archivos\/33257","title":{"rendered":"La torta de jam\u00f3n o el objetivo hist\u00f3rico"},"content":{"rendered":"<p><figure id=\"attachment_33258\" aria-describedby=\"caption-attachment-33258\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.periodismonews.com\/index\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/chavo1.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.periodismonews.com\/index\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/chavo1-300x198.jpg?resize=300%2C198\" alt=\"A G\u00f3mez Bola\u00f1os Se le deben reprochar muchas cosas, muchas, sobre todo su servidumbre al poder. Pero no debe discutirse que se convirti\u00f3 en un referente alt\u00edsimo de una \u00e9poca de desigualdades. \" width=\"300\" height=\"198\" class=\"size-medium wp-image-33258\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-33258\" class=\"wp-caption-text\">A G\u00f3mez Bola\u00f1os Se le deben reprochar muchas cosas, muchas, sobre todo su servidumbre al poder. Pero no debe discutirse que se convirti\u00f3 en un referente alt\u00edsimo de una \u00e9poca de desigualdades.<br \/><\/figcaption><\/figure><br \/>\nM\u00e1s all\u00e1 de haber sido un creador de programas c\u00f3micos, Roberto G\u00f3mez Bola\u00f1os fue un hombre que entendi\u00f3 la lucha de clases. No hay mayor ejemplo que &#8220;El Chavo del 8&#8221;.<\/p>\n<p>La identidad Latinoamericana, que sabe del Materialismo Hist\u00f3rico por o\u00eddas, encontr\u00f3 su objetivo hist\u00f3rico en la torta de jam\u00f3n, s\u00edmbolo ut\u00f3pico de la abolici\u00f3n de la lucha de clases. Roberto G\u00f3mez Bola\u00f1os, como antes Ismael Rodr\u00edguez en la saga de Nosotros los Pobres (Ustedes los ricos y Pepe el Toro), entendi\u00f3 claramente la batalla social que produc\u00edan el progreso y el urbanismo: la Vecindad del Chavo del Ocho era, antes que un escenario c\u00f3mico, un debate de conciencia de clases.<\/p>\n<p>El se\u00f1or Barriga, de pr\u00f3spero est\u00f3mago y sobrada salud (como la de No\u00f1o, su hijo) dirim\u00eda el patio con el noble ni\u00f1o de grandes sentimientos, el Chavo, ajeno a cualquier tipo de corrupci\u00f3n moral. Un \u201csin casa\u201d portador de la \u00e9tica y las m\u00e1s altas lecciones cristianas; \u201c\u00f3yelo, que est\u00e1 buscando amigos\u201d, cant\u00f3 en una noche llena de hambre.<\/p>\n<p>TODOS HU\u00c9RFANOS, EL GUI\u00d3N DE LA GUERRA FR\u00cdA<\/p>\n<p>\u00c9se fue el gran \u00e9xito de la serie que domin\u00f3 el imaginario de las grandes masas latinoamericanas por m\u00e1s de cuatro d\u00e9cadas. En ese sentido, nadie debe discutir la brillantez y atinada observaci\u00f3n de G\u00f3mez Bola\u00f1os, acaso el m\u00e1s grande entendedor del perfil de sus televidentes en los a\u00f1os 70, de Guerra Fr\u00eda y guerrillas.<\/p>\n<p>En medio se escond\u00edan personajes que, tambi\u00e9n, representaban la orfandad de los gobiernos imperantes en la regi\u00f3n. La imagen del profesor Jirafales es contundente. Alto, de traje, fumador de puro (tic de buen comportamiento y ascendencia social), era adem\u00e1s el gal\u00e1n que enamoraba a la viuda del marinero de la Guerra. El Maistro Longaniza dejaba ver sin celofanes el rol que la educaci\u00f3n manifestaba en un ecosistema social hu\u00e9rfano de libros y letras: los profesores, desde las campa\u00f1as de Vasconcelos, gozaron de gran respeto y autoridad en muchas comunidades de Am\u00e9rica Latina. El proceso de alfabetizaci\u00f3n les otorg\u00f3 una posici\u00f3n altiva, bien reflejada en el programa que se transmit\u00eda originalmente a las ocho de la noche de los lunes.<\/p>\n<p>La Chilindrina, do\u00f1a Florinda y La Bruja del 71 son seres solos: hu\u00e9rfana, viuda y soltera. No hay pues, en la Vecindad del Chavo, familias funcionales y ordinarias. Como lo dijo bien Tolstoi, las familias distintas son las apetecibles para los espectadores, por muy comunes que sean sus vidas. G\u00f3mez Bola\u00f1os atrap\u00f3 a ambos bandos, los extraordinarios y los convencionales con cierta maestr\u00eda. La televisi\u00f3n es una gran mentira que juega a ser verdad. Por lo tanto, la verdad estaba reflejada mentirosamente en cada cap\u00edtulo de El Chavo.<\/p>\n<p>EL ESTATUS DE LA BARRIGA<\/p>\n<p>Dos personajes sobresalen en la anagn\u00f3risis del espect\u00e1culo. M\u00e1s por la forma en la que fueron actuados que en los personajes mismos. Don Ram\u00f3n y Quico dieron frescura a fabulosa trama. Uno, desempleado, p\u00edcaro, ejemplo mismo del nuevo proletariado sobrevive a los d\u00edas con unos cuantos pesos, tan pocos que le impiden pagar la renta (la tasa impositiva m\u00e1s b\u00e1sica para los desprotegidos de la Escuela de Chicago y la oferta y la demanda). Ron Dam\u00f3n, tan bien actuado, se gana la comprensi\u00f3n y la ternura de los much\u00edsimos fan\u00e1ticos del show.<\/p>\n<p>El Se\u00f1or Barriga es el capitalista abundante que ense\u00f1a su preponderancia con un portafolios y unos lentes; tiene, pues, pendientes y manera de \u201ccomponer\u201d sus defectos f\u00edsicos. El otro, el obrero mano de obra barata, es de una delgadez asombrosa.<\/p>\n<p>Sus ropas son las m\u00e1s elementales, mezclilla, camiseta y tenis. Por si fuera poco, es hincha (como dicen en el Sur) del futbol, le va al Necaxa, equipo de electricistas. Pero, y ese es un gran gesto del director, ambos tienen buen coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>En el Se\u00f1or Barriga, la generosidad se convierte en un desplante de Ogro Fil\u00e1ntr\u00f3pico, del que habl\u00f3 Octavio Paz. Es el Consejo Coordinador Empresarial, El PRI, que ahorcaba pero no mataba. En Don Ram\u00f3n, la debilidad demuestra (como en Nosotros los Pobres) que entre la miseria se encuentran los grandes sentimientos humanos.<\/p>\n<p>Las virtudes teologales, fe, esperanza y, sobre todo, caridad, se manifiestan con mayor \u00e9nfasis en los que nada tienen. Esa fue la lectura religiosa y sociol\u00f3gica durante muchos a\u00f1os. Esa actitud franciscana matiza el debate de clases del reparto.<\/p>\n<p>QUICO, ESE HIJO DE LA MACHA<\/p>\n<p>Quico, es, antes que todo, el actor inc\u00f3modo para el creador de los personajes. Su enorme forma de interpretar no combate, abate a El Chavo. En la ejecuci\u00f3n, el marinerito echa a perder las enormes dotes de clown de G\u00f3mez Bola\u00f1os. Lo apabulla rotundamente, tanto que no hay quien supla a Villagr\u00e1n cuando \u00e9ste sale por la puerta de atr\u00e1s, el traspatio. La serie se viene abajo con esa abrupta salida producida por l\u00edos sentimentales.<\/p>\n<p>Pero Quico es, tambi\u00e9n, el ni\u00f1o burgu\u00e9s cl\u00e1sico y de una simple fotograf\u00eda sociol\u00f3gica: torpe, consentido, con una remesa que le permite tener todos los juguetes (el juguete entendido como s\u00edmbolo de acumulaci\u00f3n de capital). Al mismo tiempo es hu\u00e9rfano.<\/p>\n<p>Una forma sutil de presentar a un pa\u00eds sin padre, como la sociedad mexicana misma. Mart\u00edn, hijo de la Malinche. Una madre que quiere, anhela que su hijo crezca con una figura paterna de s\u00f3lidos principios morales, un profesor que sabe utilizar perfectamente las palabras y los acentos.<\/p>\n<p>Quico es los millones de hu\u00e9rfanos que dejaron las dictaduras latinoamericanas. \u201cUn cafecito m\u00e1s y tengo papi nuevo\u201d, repite en las mil repeticiones de escenarios del programa. La repetici\u00f3n, no sobra decirlo, es lo que queda, una forma barroca de imponer una costumbre en el televidente.<\/p>\n<p>\u201cC\u00e1llate, c\u00e1llate, c\u00e1llate que me desesperas\u201d, grita millones de veces el ni\u00f1o rico, el snob. Muchos a\u00f1os despu\u00e9s, el \u00a1C\u00e1llate Chachalaca! (exclamado con el mismo ah\u00ednco) costar\u00eda una presidencia a Andr\u00e9s Manuel L\u00f3pez Obrador.<\/p>\n<p>Hijo de su tiempo, brillante y devoto de los reg\u00edmenes de derechas y autoritarios, Roberto G\u00f3mez Bola\u00f1os fue un narrador genuino de un tiempo turbulento de Am\u00e9rica Latina que encontr\u00f3 tambi\u00e9n en la Teor\u00eda de la Liberaci\u00f3n una respuesta a las preguntas esenciales de la pol\u00edtica del Estado de Bienestar: \u00bfPor qu\u00e9 el progreso econ\u00f3mico produce tan pocos muy ricos y tantos muchos muy pobres?<\/p>\n<p>Se le deben reprochar muchas cosas, muchas, sobre todo su servidumbre al poder. Pero no debe discutirse que se convirti\u00f3 en un referente alt\u00edsimo de una \u00e9poca de desigualdades.<\/p>\n<p>Ha muerto un hombre creativo, y con \u00e9l se han ido sus defectos y virtudes.<\/p>\n<p>Tomado del www.financiero.com.mx<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>M\u00e1s all\u00e1 de haber sido un creador de programas c\u00f3micos, Roberto G\u00f3mez Bola\u00f1os fue un hombre que entendi\u00f3 la lucha de clases. No hay mayor ejemplo que &#8220;El Chavo del 8&#8221;. La identidad Latinoamericana, que sabe del Materialismo Hist\u00f3rico por o\u00eddas, encontr\u00f3 su objetivo hist\u00f3rico en la torta de jam\u00f3n, s\u00edmbolo ut\u00f3pico de la abolici\u00f3n de la lucha de clases. Roberto G\u00f3mez Bola\u00f1os, como antes Ismael Rodr\u00edguez en la saga de Nosotros los Pobres (Ustedes los ricos y Pepe el Toro), entendi\u00f3 claramente la batalla social que produc\u00edan el progreso&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-33257","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-locales"],"gutentor_comment":0,"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.agenciare.site\/index\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/33257","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.agenciare.site\/index\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.agenciare.site\/index\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.agenciare.site\/index\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.agenciare.site\/index\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=33257"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.agenciare.site\/index\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/33257\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.agenciare.site\/index\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=33257"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.agenciare.site\/index\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=33257"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.agenciare.site\/index\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=33257"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}