Entregan apoyos pese a la tromba

Del cielo echaban lluvia a cubetadas y ‘Eolo’ soplaba enfurecido sobre la metrópoli regiomontana que se paralizaba…

El reportero daba por seguro que esa tarde del viernes, 19 de junio, las organizaciones vecinales “TESER” no saldrían a entregar los apoyos sociales. Al periodista se le pusieron los pelos de punta al escuchar: ¡vámonos¡

Con el vendaval encima, Osvaldo Serna no dudó en ponerse en marcha a Misión de San Miguel del centro de Monterrey ¡hasta Apodaca¡ a cumplir el compromiso con las familias.

El sindicalista indomable, puso en marcha su camioneta como si aquello fuera un día regular. Pronto, “Pipilo”, como es conocido popularmente, manejó el vehículo entre aguas turbulentas.

Manejaba un automotor, pero, me pareció un esforzado galeote, un boga determinado a llegar a su destino.

En la cabina, Rocío, trazaba verbalmente el rumbo, apoyada en el “gps”. Que por aquí, que por allá…

¡Aguas¡, Pipilo, aquí en Churubusco y Ruiz Cortines hay un profundo declive donde nos podemos quedar, alerta el reportero. Aquel, lograba salvar el escollo, siguiendo la ruta de la Ecovía y regresaba al carril.

No, no habrá encuentro con las familias, calculaba (mal) el escéptico reportero. Enfrente, de un arroyo, el agua embravecida impidió la circulación. Pipilo echó atrás.

-¿era por aquí?

-¿Sí, el problema es la fuerte corriente?

-Busque otra opción en el gps, ordenó. El agua nos rodeaba.

La tromba no amainaba, impedía la visión a través del parabrisas. Pipilo anhelaba una tregua a Tláloc, el dios era indiferente y nos arrojaba agua y granizo: tac, tac, tac…

De súbito, reinó la calma. La tromba pasó a lluvia y llovizna. Y Rocío atinó. Es por aquí. Encontramos la dirección indicada donde ya nos esperaban. Y se hizo la entrega de los apoyos sociales.

De regreso, el otro infierno: la congestión vehicular que fue igual de fastidiosa que la tormenta. Nos anocheció.

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